Marble madness
NES
Milton Bradley
1989
¡Marble Madness! cuánto odio, cuántos recuerdos en uno de esos juegos que parecen inofensivos hasta que te das cuenta de que sudas, gritas y cuestionas tus habilidades motoras básicas.
Lanzado en NES en 1989 (después de su debut en arcade en 1984), Marble Madness es un juego de precisión en el que controlas una canica a través de una serie de laberintos isométricos llenos de pendientes traicioneras, obstáculos absurdos y enemigos que parecen odiarte personalmente. El objetivo es simple: llegar al final antes de que se acabe el tiempo. La ejecución, sin embargo, es otra historia.
El control de la bola es peculiar. Aquí, la experiencia es un festival de frustración geométrica. A veces, tu canica responde con elegancia, deslizándose por las pendientes con una fluidez impresionante. Otras veces, se lanza al vacío con la misma determinación que un lemming con problemas existenciales.
Visualmente, el juego tiene un diseño limpio que, para su época, se veía bastante futurista. Los niveles parecen sacados de un sueño febril de M.C. Escher, con plataformas inclinadas y caminos imposibles que hacen que cada movimiento sea un acto de fe.
El juego es corto, ridículamente corto. Si eres un prodigio del control de las canicas digitales, puedes terminarlo en unos cinco minutos. Pero la mayoría de los mortales pasamos más tiempo maldiciendo y cayendo al abismo que avanzando. Y aun así, hay algo hipnótico en su desafío, es una máquina de arcade diseñada para devorar tu dignidad.
¿Es divertido? Desde luego ¿Es frustrante? Absolutamente. ¿Es una obra maestra? En cierto modo, sí. Porque Marble Madness hace algo que pocos juegos lograban en su época: combina un diseño visual único con mecánicas desafiantes que te hacen querer intentarlo una vez más, y luego otra hasta que finalmente aceptas que la canica era mejor que tú.
A proposito de esto ¿Lo recuerdas con cariño o con trauma?